martes, 10 de julio de 2007

Apuntes sobre el principio de precaución

Apuntes sobre el principio de precaución

Por Juan Guillermo Rivera Berrío

Biodiversity and biological resources face serious threats

Dickson, 2005

Hace 12,000 años poblaban la tierra cerca de cinco millones de seres humanos, hoy en día cada dos semanas nace esa misma cantidad de personas. Actualmente un octavo de las especies de aves, un cuarto de los mamíferos y un tercio de los anfibios están en vía de extinción, cerca del 60% de los servicios del ecosistema que soporta la vida en la tierra se están degradando o se usan “insosteniblemente” (Barney Dickson in Biodiversity and the Precautionary Principle, 2005).

Intentar conservar la biodiversidad y gestionar los recursos ambientales es tratar con incertidumbres y un alto nivel de ignorancia. El conocimiento biológico y ecológico es limitado: no se sabe, por ejemplo, cuántas especies existen actualmente y cuántas han desaparecido en los últimos 100 años.

El principio de precaución presenta diversas formulaciones en diversos contextos, sin embargo cada una de ellas refleja como premisa que la certeza con respecto a un daño ambiental no debe ser un requisito único para tomar acciones que eviten el daño. Es decir, el principio de precaución contradice la tesis según la cual: hasta tanto no haya suficientes evidencias sobre actividades “dañosas” no son necesarias las acciones que buscan evitar el daño ambiental. Los defensores de los transgénicos son un claro ejemplo de ello… no existen evidencias de daño por la implementación y uso de alimentos genéticamente modificados


Las cifras con las que inicio este texto justifican por si solas el principio de precaución. Si a estas cifras le agregamos las suministradas por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, siglas en inglés), no sólo lo justifica, también lo valida.


¿Qué es entonces el principio de precaución?


La versión más popularizada es el principio 15 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992):


Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.


Del dicho al hecho hay mucho trecho, sino que lo digan los científicos del IPCC. Cuando se desea aplicar el principio, no existe la claridad suficiente para tomar medidas de precaución. Es entonces cuando los argumentos de los defensores de las actividades “dañosas” (otra vez los transgénicos, por ejemplo) estarán por encima de los defensores del Medio Ambiente, los cuales en últimas son mirados como bichos raros, beligerantes, piedras en el camino del desarrollo, y muchos epítetos mas. El mismo principio de precaución es convertido por sus detractores en “el principio paralizador”, y en parte tienen razón. Regular sobre ciertos riesgos e incertidumbres trae consigo el aumento de otros. El economista Robert Hahn y el jurista Cass Sunstein, en un artículo publicado en ‘The Wall Street Journal’ el 1 de noviembre de 2004, decían: “si los reguladores tratan de eliminar todos los riesgos, se pueden llevar por delante gran parte, o incluso la totalidad, del PIB del país'. El principio de precaución enunciado inicialmente por la Declaración de Río no proporciona una guía práctica para regular y las formulaciones posteriores han encontrado sólidas críticas que hacen del principio de precaución un tema de debate contemporáneo aún sin superar. Pero el debate no se centra en el principio per se (ya vimos que es justificado y validado), sino en la práctica del principio, en sus regulaciones… regular sobre la incertidumbre o sobre la ignorancia es tarea altamente compleja.


A pesar de la controversia, el principio de precaución se ha esparcido rápidamente e incluido en las regulaciones ambientales de muchos países y comunidades de países como la europea. Ahora es incorporado en una amplia variedad de campos en las leyes internacionales: cambio climático, biodiversidad, comercio de animales salvajes, bioseguridad, industria pesquera, alimentos, transporte de residuos radiactivos, entre otros.


¿El TLC formula acciones de precaución?


Pero del dicho al hecho… A manera de ejemplo, el gobierno colombiano expide la Ley 740 de 2002 por medio de la cual se aprueba el “Protocolo de Cartagena (2000)” sobre Seguridad de la Biotecnología, acuerdo que rige la transferencia, manejo y uso de organismos vivos modificados por medio de la biotecnología moderna (transgénicos). En el artículo 8º de dicha Ley se expresa: “El hecho de que no se tenga certeza científica por falta de información y conocimientos pertinentes suficientes sobre la magnitud de los posibles efectos adversos de un organismo vivo modificado en la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica en la Parte de importación, teniendo también en cuenta los riesgos para la salud humana, no impedirá a esa Parte, a fin de evitar o reducir al mínimo esos posibles efectos adversos, adoptar una decisión, según proceda, en relación con la importación de ese organismo vivo modificado destinado para uso directo como alimento humano o animal o para procesamiento”… Principio de Precaución que no es claro en el recién aprobado TLC por el mismo congreso colombiano. En el numeral 18.10 sobre diversidad biológica de este tratado reza: “Las Partes también reconocen la importancia de la participación y consulta pública, como se establece en su legislación doméstica, en asuntos relacionados con la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica. Las Partes podrán poner a disposición del público información acerca de programas y actividades, incluyendo programas de cooperación, que desarrollen en relación con la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica”. Palabras como “reconocen y “podrán” nada dicen sobre la importación de los transgénicos al país.


La unión europea formula una legislación en la cual la invocación al principio de precaución presupone que se han identificado los efectos potencialmente peligrosos derivados de un fenómeno, un producto o un proceso, y que la evaluación científica no permite determinar el riesgo con la certeza suficiente. La aplicación de una acción basado en el principio de precaución, debe empezar con una evaluación científica sobre el riesgo, lo más completa posible y, si fuera viable, identificar en el grado de incertidumbre científica. Esta legislación es una invitación a defensores y detractores del principio de precaución a estudiar con más seriedad el problema complejo del riesgo. Para el caso del ejemplo de los transgénicos, la legislación es estricta sobre el etiquetado de los productos alimenticios. El real Decreto 1334 de 1999 español regula el etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios con elementos informativos al consumidor como: Si el producto ha sido tratado con radiación ionizante, deberá mencionarse "irradiado" o "tratado por radiación ionizante", grado alcohólico indicando si éste es superior en volumen al 1.2% y los alimentos con soya o maíz obtenidos con técnicas de modificación genética (únicos autorizados en la Unión Europea), incluirán en su etiquetado la leyenda "Producido a partir de ... modificado genéticamente".

He ahí uno de los elementos claves del principio de precaución, la comunicación a nos los ignorantes de los cada vez mas crecientes riesgos del mundo contemporáneo. Ojalá algún día podamos etiquetar todos los riesgos.

Prevención versus Precaución

Cuando afirmo que el principio de precaución es justificable y que su mayor obstáculo se centra en la falta de una clara metodología de aplicación, no niego con ello que exista confusión en el concepto de precaución. Existe confusión y ésta nace de la borrosa distinción entre riesgo e incertidumbre en la literatura contemporánea[1]. Por ejemplo Ulrich Beck habla de una sociedad del riesgo y como referentes de riesgos propone incertidumbres, esta afirmación se hace más evidente en el siguiente pasaje:
“En la ignorancia de los riesgos no perceptibles, crecen y prosperan los riesgos y las amenazas, ignorancia que se agudiza con las condiciones de extrema pobreza, por el reparto desigual de la riqueza y de los riesgos, menos riqueza y más riesgos. Estos riesgos que se hacen globales en la medida que no conocen fronteras, son universalizados por el aire, el viento, el agua y la cadena alimenticia, sin embargo la pobreza impide su percepción” (Beck, 1986, p. 50–51).

Los llamados riesgos invisibles no son riesgos, son incertidumbres. Todo riesgo real es de hecho un fenómeno percibido, por ello es socialmente construido. Sin embargo reconozco que existen posturas contrarias que ameritan una discusión más amplia (quizá en otro Rincón), por ejemplo Rosa (1998) defiende el riesgo como incertidumbre: Risk is a situation or event where something of human value (including human themselves) has been put at stake and where the outcome is uncertain (Rosa, 1998, p. 28). Lo cierto es que esta dicotomía entre riesgo e incertidumbre enriquece más el debate en torno al concepto mismo del riesgo.

Invocar el principio de precaución es tomar decisiones bajo incertidumbre, tomar medidas de prevención es tomar decisiones bajo riesgo. El riesgo, concepto complejo, está asociado a otros factores como la amenaza o peligro y a la vulnerabilidad. En las decisiones bajo riesgo se sabe que peligros pueden ocurrir y que efectos pueden presentarse, las decisiones en este ámbito se fundamentan en las probabilidades de ocurrencia tanto de amenazas como de efectos o impactos. La toma de decisiones bajo riesgo no se basa en la certeza sino en la probabilidad. Por el contrario, en las decisiones bajo incertidumbre no se conoce qué amenaza existe o qué efecto se pueda presentar o ambas… he ahí los mal llamados riesgos invisibles de Beck.

Brian Wynne (1992) desarrolló un enfoque alternativo para conceptualizar la incertidumbre en torno a un sistema (ecológico, empresarial, cultural, económico, etc.), el cual puede ser un buen referente para conceptualizar la precaución. Wynne propone siete categorías de incertidumbre, entre las cuales el riesgo es el menos “incierto”:

  • Categoría 1. Riesgo: el comportamiento del sistema es conocido y los efectos se pueden cuantificar probabilistamente. Se justifica tomar medidas de prevención.
  • Categoría 2. Incertidumbre: Los parámetros importantes del sistema son conocidos pero no la distribución de probabilidades (no se conocen las probabilidades), “sabemos que no sabemos”. Se justifica invocar el principio de precaución.
  • Categoría 3. Ignorancia: Desconocimiento acerca del sistema y de las probabilidades de ocurrencia de algo, “no sabemos que no sabemos”. El efecto de los gases clorofluorocarbonos en la capa de ozono es un ejemplo de ello. No hay justificación para tomar o no tomar alguna decisión.
  • Categoría 4. Indeterminación: Las condiciones del sistema y las cadenas causales son abiertas (todo puede ocurrir), los resultados dependen de cómo se comporten los actores del sistema en un proceso no determinado. Toda decisión traerá resultados indeterminados.
  • Categoría 5. Complejidad: Sistemas emergentes abiertos de procesos múltiples, no lineales e irreductibles. El cambio climático es uno de ellos, demanda estudios más profundos para la toma de decisiones.
  • Categoría 6. Inconsistencia: Divergencia en las observaciones e interpretaciones del sistema. Se requiere acuerdo o consenso para la toma de decisiones.
  • Categoría 7. Ambigüedad: Interpretaciones confusas del sistema y, por lo tanto, de los elementos clave de los procesos. No se pueden tomar decisiones.


Según estas categorías, sólo bajo riesgo o incertidumbre es justificable la toma de decisiones, salvo que en la categoría de “incertidumbre” lo más prudente es el principio de precaución. Lo cierto es que en condiciones de riesgo así halla un nivel de incertidumbre fruto de las probabilidades, hay conocimiento suficiente para la prevención. Se pueden tomar decisiones en condiciones de riesgo conducente a acciones de prevención, por ejemplo acciones sobre la amenaza (cuando es posible) y sobre cada uno de los elementos que generan vulnerabilidad. ¿Cuáles son las acciones bajo incertidumbre? Es la pregunta a responder en el contexto del principio de precaución, respuesta nada fácil.


Son inciertos lo resultados del efecto invernadero, son inciertos los efectos económicos y ecológicos del calentamiento global, son inciertos los efectos culturales de los procesos de globalización, son inciertos los efectos colaterales de la ingeniería genética. La sociedad posmoderna crece y se desarrolla entre riesgos e incertidumbres; los riesgos se pueden evaluar y gestionar, las incertidumbres sólo pueden conducir a profundizar en los fenómenos que la generan, he allí la importancia del principio de precaución.

“The recognition of real natural systems as complex and dynamic entails moving to a science based on unpredictability, incomplete control, and plural legitimate perspectives”.

[Funtowicz S. & Ravetz J. en Kasperson J.X & Kasperson R.E, 2001]


La incertidumbre refleja falta de información o desconocimiento sobre los efectos o consecuencias futuras producto de nuestras acciones o de nuestras decisiones. En contraste, el riesgo nos dice que “puede” suceder, lo que no nos dice es cuando y en qué medida sucederá.


Bibliografía


Ahmed, A. M., & Skogh, G. (2006). Choices at various levels of uncertainty: An experimental test of the restated diversification theorem. Journal of Risk and Uncertainty , 33, 183-196.


Beck, U. (1998). La Sociedad del Riesgo: Hacia una Nueva Modernidad. Barcelona: Paidós


Elster, J. (1990). El cambio tecnológico: investigaciones sobre la racionalidad y la transformación social. Barcelona: Gedisa.


Funtowicz S. O. & Ravetz J. (2001). Global risk, uncertainty and ignorance, en Kasperson J. X. & Kasperson R. E. (eds.), Global Environmental Risk, The Unite Nations University Press


Linkov, I., & Burmistrov, D. (2005). Sources of uncertainty in model predictions: lessons learned from the IAEA Forest and Fruit Working Group model intercomparisons. Journal of environmental radioactivity , 84, 297-314.


López Cerezo, J. A., & Luján, J. L. (2000). Ciencia y política del riesgo. Madrid: Alianza Editorial.


Rosa, E. A.: 1998, ‘Metatheoretical Foundations for Post-Normal Risk’, Journal of Risk Research 1: 15-44


Wynne, B.: 1992, ‘Uncertainty and environmental learning: Reconceiving science and policy in the preventive paradigm’, Global Environmental Change 2: 11 -27



[1] En Elster (1990) se presenta una descripción de la incertidumbre. Cuando hay incertidumbre, según Elster, el agente o conjunto de agentes no puede asignar probabilidades numéricas a la ocurrencia de un suceso, tampoco puede especificar el conjunto completo de posibles estados del mundo, y ni siguiera es capaz de dar cuenta de las probabilidades que éstos tienen de ser en el futuro. Tomar decisiones bajo incertidumbre, es tomar decisiones desde la ignorancia. Existe una vasta literatura acerca de las decisiones bajo riesgo, ambigüedad e incertidumbre, en la cual se hace presente la discusión frente a la distinción entre riesgo e incertidumbre, ver entre otros Ahmed & Skogh (2006) y modelos de simulación de escenarios bajo incertidumbre en Linkov & Burmistov (2005).

jueves, 29 de marzo de 2007

An inconvenient truth: ¿Verdad o engaño?

An inconvenient truth: ¿Verdad o engaño?


Por Juan Guillermo Rivera Berrío


En este Rincón se exponen las teorías sobre el Cambio Climático, tanto de los informes oficiales como no oficiales. El lector podrá sacar sus propias conclusiones, una de ellas es que tenemos que acercarnos más al conocimiento actual frente a este fenómeno que afecta a la población actual y generaciones venideras.


En noviembre del año pasado se lanzó el documental Una verdad inconveniente, del ex candidato a la presidencia de los Estados Unidos, Al Gore. La película de 96 minutos ha generado una polémica frente a las causas reales del Cambio Climático.


“Soy Al Gore... solía ser el próximo presidente de Estados Unidos”, esta frase y otros comentarios en el desarrollo del documental da la sensación de un tinte político, de una posible campaña de desprestigio al actual presidente y, porque no, de un lanzamiento a las próximas elecciones. El gran espectáculo multimedia muestra con lujo de detalles, la dramática rapidez con que los glaciares y los polos se han derretido en los últimos años y, la velocidad del calentamiento global con sus consecuentes efectos colaterales, entre ellos la devastación dejada por el paso del huracán Katrina en Nueva Orleáns.


Imagen tomada de la película

La tesis central que defiende Al Gore es la siguiente: Cuando la energía del Sol llega a la Tierra, buena parte rebota y vuelve al espacio. El problema ahora es que gases como el dióxido de carbono (CO2) y otros treinta más de "invernadero" (como el metano) ayudan a crear una capa en la que queda atrapado parte del calor del sol. La consecuencia directa es el calentamiento del planeta. La concentración de CO2 en la atmósfera, debido en buena parte al consumo de combustibles fósiles, ha aumentado exponencialmente, de 280 ppm (partes por millón) antes de la revolución industrial a cerca de 380 ppm.

Las afirmaciones de Al Gore coinciden extraordinariamente con el informe presentado en París, tres meses después del estreno del documental, por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, sigla en inglés), informe en el cual participaron más de 2.500 científicos. El Ministerio de Medio Ambiente de España publicó en Internet una traducción no oficial del informe del IPCC. Algunas de las conclusiones se transcriben a continuación

Los cambios en la cantidad de gases de efecto invernadero y aerosoles en la atmósfera, los cambios en la radiación solar y en las propiedades de la superficie terrestre alteran el balance energético del sistema climático.

El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero antropogénico más importante. La concentración atmosférica global ha aumentado de 280 ppm (valor preindustrial) a 379 ppm en 2005, la concentración atmosférica de dióxido de carbono en 2005 excede, con mucho, el rango natural de los últimos 650.000 años (180 a 300 ppm) según muestran los testigos de hielo.

La fuente primaria del incremento en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera desde la era preindustrial es el uso de combustibles fósiles, junto con los usos del suelo que suponen una contribución significativa pero más pequeña.

El conocimiento de la influencia antropogénica en el calentamiento o enfriamiento del clima ha mejorado desde el Tercer Informe de Evaluación (TIE), lo que lleva a afirmar con un nivel muy alto de confianza que el efecto neto medio de las actividades humanas desde 1750 ha resultado en un calentamiento

El calentamiento del sistema climático es inequívoco, tal y como evidencian ahora las observaciones de los incrementos en las temperaturas medias del aire y los océanos, el derretimiento generalizado de hielo y nieve y el incremento medio global del nivel del mar.

Once de los últimos doce años (1995-2006) están en el ranking de los doce años más calurosos en los registros de temperaturas de superficie instrumentalizados (desde 1850).

Datos nuevos muestran que las pérdidas en las placas de hielo de Groenlandia y la Antártida han contribuido muy probablemente al aumento del nivel del mar desde 1993 a 2003

Las observaciones muestran la evidencia de un incremento en la actividad de ciclones intensos en el Atlántico norte desde aproximadamente 1970, correlacionado con el calentamiento observado de la temperatura de la superficie del mar (TSM) en los trópicos.

La información paleoclimática apoya la interpretación de que el calor de la última mitad del siglo pasado es inusual al menos en los últimos 1.300 años.

La mayor parte del incremento observado desde la mitad del siglo XX en las temperaturas medias se debe, muy probablemente, a los aumentos observados en los gases de efecto invernadero antropogénicos.

La continuidad de las emisiones de los gases de efecto invernadero en los índices actuales, o un aumento de estos índices, causaría un mayor calentamiento e induciría muchos cambios en el sistema climático global durante el siglo XXI, que muy probablemente serán mayores que aquellos observados durante el siglo XX.

Es muy probable que los episodios de calor extremo, olas de calor y precipitaciones fuertes tiendan a ser cada vez más frecuentes.

Los procesos climáticos, las retroacciones, y sus escalas de tiempo implican que el calentamiento antropogénico y el aumento del nivel del mar continuarían por siglos incluso si las concentraciones de gases de efecto invernadero se estabilizasen.

Las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono continuarán contribuyendo al calentamiento y al aumento del nivel del mar durante más de un milenio, debido a las escalas de tiempo requeridas para eliminar este gas de la atmósfera.

Luego de leer el informe y de observar el documental, pareciera que el IPCC lo dirigiese Al Gore, o que éste tuvo acceso libre a las conclusiones antes de su divulgación al público.

¿Cuál es entonces el debate?

El rechazo al protocolo de Kyoto contra el calentamiento global por parte de Estados Unidos, en cabeza de su presidente (el adversario de Al Gore), los resultados obtenidos por los científicos y, la innegable evidencia del cambio climático, es el escenario ideal para la “revancha” del candidato perdedor. Se afirma entonces que los intereses del documental son de tipo político.

Pero es sólo el debate frente a la intencionalidad del documental. Por otra parte, existen científicos que no están de acuerdo con las conclusiones del IPCC, critican el informe por sustentarse en resultados “altamente probables”, estos científicos constantemente llamados “escépticos” en el documental, son contratados, según Al Gore, por las empresas petroleras o por el estado (Bush o empresas petroleras, que es lo mismo) para convertir en teoría lo que los hechos evidencian. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones frente a esta maquinaria, supuestamente montada por las empresas petroleras, existen otras teorías que vale la pena conocer, al menos como una luz en el túnel apocalíptico presentado por Al Gore.

El calentamiento global podría estar ocasionado por los rayos cósmicos

Esta tesis es defendida por científicos del Centro Nacional Espacial de Dinamarca y es conocida como la cosmoclimatología. Se afirma que nuestras emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera tienen un efecto mínimo en la transformación del clima terrestre en comparación con otro factor, mucho más radical pero natural: los rayos cósmicos procedentes de la explosión de estrellas y que llegan a la atmósfera de la Tierra con mayor o menor intensidad dependiendo del campo magnético del Sol. Mediciones de dos décadas vía satélite han demostrado que existe un vínculo directo entre la intensidad de dicha incidencia de rayos cósmicos y el clima terrestre. Otras investigaciones recientes refuerzan el descubrimiento danés, que ha suscitado cierta polémica en la comunidad científica. Unos de los científicos de gran trayectoria es Henrik Svensmark, el cual publicó ‘Cosmoclimatology: a new theory emerges’, en la revista Astronomy & Geophysics, el mes pasado.

Apoyando esta tesis, Space Science Reviews acaba de publicar otro artículo en el que catorce investigadores señalan a lo largo de 140 páginas la influencia de la astronomía, el Sol y los efectos cósmicos sobre la Tierra y el clima de nuestro planeta.


Finalmente, la European Organization for Nuclear Research, con sede en Ginebra, anunció el pasado octubre que el proyecto conocido como CLOUD (Cosmics Leaving OUtdoor Droplets) ha comenzado a reunir datos para determinar la influencia que podrían tener los rayos cósmicos sobre la formación de las nubes y el clima de la Tierra.

El efecto Iris

Richard Lindzen, del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), duda que el cambio climático sea un problema, sostiene la tesis que él denomina del "efecto iris". Igual que el iris del ojo se cierra cuando se enfrenta a una luz brillante, en un mundo más cálido se produciría más vapor de agua que a su vez formaría más nubes, que son las que se encargan de bloquear la luz solar. Contrario al argumento de Al Gore, que dice que las nubes lo único que harían sería atrapar el calor.

Marte también se calienta y los marcianos no tienen autos

Otra tesis (defendida por las petroleras) afirma que el calentamiento que tenemos es natural, como ejemplo citan que en los años 40 hasta los 70 las temperaturas bajaron en el mundo, pero el C02 siguió subiendo. Esto muestra que el aumento del C02 –que es mínimo y beneficioso- no tiene mucho que ver con lo que está pasando. Con fundamento en los datos recogidos por las misiones de la NASA a Marte en 2005, en las que se descubrió que el dióxido de carbono en forma de “capas de hielo” cerca del polo sur de Marte se había reducido después de tres veranos consecutivos, una controvertida teoría considera que este calentamiento, producido de forma simultánea en la Tierra y en Marte, sugiere que los recientes cambios climáticos en nuestro planeta podrían no estar producidos por la acción del hombre. La causa del calentamiento global es desconocida

La causa del calentamiento global es desconocida

Otro grupo de científicos afirman que son apresuradas las afirmaciones de Al Gore y las del IPCC. Claude Allegre, geofísico francés, ex ministro de educación, profesor de las universidades de Yale, Carbridge, Cornell y de la Sorbona, expresa

"The increase in the CO2 content of the atmosphere is an observed fact and mankind is most certainly responsible. In the long term, this increase will without doubt become harmful, but its exact role in the climate is less clear. Various parameters appear more important than CO2. Consider the water cycle and formation of various types of clouds, and the complex effects of industrial or agricultural dust. Or fluctuations of the intensity of the solar radiation on annual and century scale, which seem better, correlated with heating effects than the variations of CO2 content".

En una entrevista reciente para el diario La Nación de Argentina, sostiene

“Es propaganda para Al Gore, que quiere ser presidente de los Estados Unidos, pero dice cosas que son completamente locas. Por ejemplo, que el nivel del mar va a ascender seis metros... En este momento, el mar asciende dos milímetros y medio por año. Quiere decir que aumenta 25 centímetros por siglo, no seis metros”.

El profesor David Deming de la Universidad de Oklahoma (autor de más de treinta artículos de investigación y un texto de hidrogeología), sostiene que es evidente el calentamiento global pero que su causa sigue siendo incierta: “In my opinion, it would be foolish to establish national energy policy on the basis of misinformation and irrational hysteria". (Testimonio al Comité ambiental del Senado Americano en diciembre de 2006). Es tildado de defender los intereses de las petroleras.

The great global warming swindle

The Ice is melting... The Sea is rising... Hurricanes are blowing... And It's
All
Your Fault... Scared? Don't beIt's Not True. Con estas frases, el pasado ocho de marzo, el canal 4 de la televisión inglesa, inicia el documental titulado El engaño del calentamiento global. Sin toda la parafernalia de Al Gore y con la participación de los llamados científicos escépticos, se presenta una versión que contrasta con la laureada Una verdad inconveniente.

Algunos de los argumentos expuestos son los siguientes:

La tierra tiene una larga historia de cambios climáticos. El calentamiento es un proceso natural.

La temperatura disminuyó inesperadamente en el “boom” económico de la posguerra, cuando las emisiones de CO2 crecieron dramáticamente.

Los datos satelitales no soportan el modelo de calentamiento global por gases invernadero.

La producción de CO2 antropogénica es minúscula comparada con la producida por la naturaleza (erupciones volcánicas, dióxido de carbono producido por los animales, bacterias, vegetación en descomposición).

Nueva evidencia muestra que la variación de la radiación solar está relacionada con el cambio climático.

Finalmente, presentan como argumento adicional, el fenómeno de los rayos cósmicos.

Éste es el bosquejo rápido del debate actual. Unos dicen que hay intereses políticos y económicos en el IPCC y en los ambientalistas que lo defienden; por su parte, el otro bando se defiende aduciendo que los científicos que soportan la tesis, son de primer orden, con artículos “peer reviewed”.

Lo verdaderamente valioso de este debate es su énfasis en el hecho de que todos somos actores en la problemática, por ello su divulgación en los medios masivos de comunicación. Lo que no podemos ignorar, independiente de las causas, es que algo está sucediendo en nuestro planeta. No necesitamos de una teoría para sentir el frío intenso del pasado invierno europeo o el calor asfixiante en nuestro Valle de Aburrá.

Sea o no el causante del calentamiento global, las emisiones de CO2 a nuestra atmósfera deben ser controladas, así sea para respirar un aire más puro mientras nos achicharramos.